«Si quieres, si quieres, te haré señor de las almas, y serás dueño de la materia viva, más que el escultor pueda serlo del barro, y conocerás el placer, sin cesar renaciente, de salir de ti mismo para olvidarte en los otros y de atraer las almas hasta confundirlas con la tuya.»
Baudelaire, Las tentaciones o Eros, Pluto y la Gloria.
También yo conozco los inconvenientes de tu amistad, ¡pero a mí me atacas tanto en sueño como en vigilia! Y sí, se supone que ésa es mi defensa, ahora ¡ve a arruinar otras almas con tus bebedizos y cuchillos!
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