“Never change things by fighting the existing reality. To change something, build a new model that makes the existing model obsolete.”
Buckminster Fuller
martes, 20 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
sobre las esferas (espectadores y jugadores II)
No he insistido mucho en lo que entiendo aquí por "esferas". Para empezar, las distingo de la dimensión en la que se desarrolla la vida habitualmente (la lineal), formando éstas una dimensión aparte. Son esferas porque ocupan un tiempo y espacio determinados en cuyo centro nos encontramos, y dentro del cual somos libres de movernos y experimentar. La opacidad o translucidez de las esferas se refiere a que algunas nos ciegan completamente, haciéndonos olvidar por completo lo que se encuentra fuera de ella, mientras que otras nos permiten ver la otra dimensión distorsionada hasta determinado punto. Esto último resulta extremadamente interesante si se llega al punto en el que la distorsión es más lúcida que ilusoria y se es consciente de ciertas cosas imperceptibles fuera de la dimensión esférica.
Son esferas vitales, porque son experiencias. Y la mayoría de las veces se usan como evasión de la dimensión lineal, cuando ya estamos cansados de ella, o cuando somos capaces de ver su vacuidad.
Pueden atraparnos, para bien y para mal. Para bien porque dinamizan la vida y nos mantienen ágiles y despiertos. Para mal porque nos aturden y hacen perder la razón. Pero son, sobretodo, ricas y sugerentes para las mentes audaces.
Son esferas vitales, porque son experiencias. Y la mayoría de las veces se usan como evasión de la dimensión lineal, cuando ya estamos cansados de ella, o cuando somos capaces de ver su vacuidad.
Pueden atraparnos, para bien y para mal. Para bien porque dinamizan la vida y nos mantienen ágiles y despiertos. Para mal porque nos aturden y hacen perder la razón. Pero son, sobretodo, ricas y sugerentes para las mentes audaces.
martes, 29 de septiembre de 2009
espectadores y jugadores I
Atravesándonos, una línea recta. Ante nosotros y tras nosotros. Camino de fácil recorrido que se pierde en el horizonte, sin que podamos ver el final.
Sobre nosotros, y sólo periódicamente, esferas que caen y nos envuelven durante determinados espacios de tiempo. Distintos tamaños, distintos tipos, distintos colores, sabores, olores... Algunas opacas desde dentro, otras translúcidas. Unas giran, otras avanzan, otras son estáticas.
Como bien describió el señor Morrison, hay dos formas de ser humano: el espectador y el jugador. Todos somos espectadores, nos conformamos con lo que la vida nos da por sí misma, vivimos las experiencias que nos invaden, sentimos lo que llega hasta nosotros. Seguimos el camino fácil. El de la mayoría, el de la inercia. Nos encanta la seguridad que nos proporciona la masa. Porque es especialmente aquí cuando somos conscientes de la colectividad.
Pocos son los que se percatan de las esferas que van cayendo y las abordan, pocos deciden ser jugadores. A los jugadores no les basta la experiencia que obtienen por el mero hecho de existir, ellos la buscan, se sumergen en ella. No se topan con los casos, los crean. Toma importancia el invididuo, que es el sujeto de las percepciones, pero siempre podremos compartirlas con otros. No es egoísta, es natural.
Pero no confundamos, hay varios puntos a aclarar. Para empezar, la percepción de la colectividad en el momento lineal no se da bajo la forma de solidaridad. Sino bajo la del principio de conservación individual, pero a la vez, destrucción comunitaria. Si yo caigo, el resto también caerá. Pero si consigo alzarme, será sobre las cabezas de todos.
Y antes de que nos ilusionemos: no hay jugadores a jornada completa.
Sobre nosotros, y sólo periódicamente, esferas que caen y nos envuelven durante determinados espacios de tiempo. Distintos tamaños, distintos tipos, distintos colores, sabores, olores... Algunas opacas desde dentro, otras translúcidas. Unas giran, otras avanzan, otras son estáticas.
Como bien describió el señor Morrison, hay dos formas de ser humano: el espectador y el jugador. Todos somos espectadores, nos conformamos con lo que la vida nos da por sí misma, vivimos las experiencias que nos invaden, sentimos lo que llega hasta nosotros. Seguimos el camino fácil. El de la mayoría, el de la inercia. Nos encanta la seguridad que nos proporciona la masa. Porque es especialmente aquí cuando somos conscientes de la colectividad.
Pocos son los que se percatan de las esferas que van cayendo y las abordan, pocos deciden ser jugadores. A los jugadores no les basta la experiencia que obtienen por el mero hecho de existir, ellos la buscan, se sumergen en ella. No se topan con los casos, los crean. Toma importancia el invididuo, que es el sujeto de las percepciones, pero siempre podremos compartirlas con otros. No es egoísta, es natural.
Pero no confundamos, hay varios puntos a aclarar. Para empezar, la percepción de la colectividad en el momento lineal no se da bajo la forma de solidaridad. Sino bajo la del principio de conservación individual, pero a la vez, destrucción comunitaria. Si yo caigo, el resto también caerá. Pero si consigo alzarme, será sobre las cabezas de todos.
Y antes de que nos ilusionemos: no hay jugadores a jornada completa.
lunes, 28 de septiembre de 2009
utilizando demasiados niveles de lenguaje
Hay esquinas de la Ciudad que podrían ser mundos. Hay esquinas de habitaciones que podrían ser abrazos. Pero no te engañes...
Ninguna esquina te entenderá mejor que yo.
Ninguna esquina te entenderá mejor que yo.
lunes, 14 de septiembre de 2009
retiro espiritual
Tú, no sé si me reconoces, pero has estado en mis sueños... Bosque, luz, columnas, piedra, silencio, ¿lo recuerdas? Sabía que lo harías. Y me alegra volver a verte.
Regresemos allí, ¿quieres?
Regresemos allí, ¿quieres?
lunes, 10 de agosto de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
como hincharle las bolas a un superior...
Dios es simple. Bah. Yo soy una substancia compleja y me encanta.
Dios es eterno e inmutable. Bah. Yo soy un ente sujeto al cambio y a la temporalidad y puedo decir que me alegro por ello todos los días.
Me encanta ser un sujeto receptivo, afectado por múltiples pasiones, y que a la vez, es capaz de reaccionar ante ellas de una u otra manera. Me gusta fantasear sobre lo que puede pasar y aún más sobre aquello que no puede pasar. Doy gracias por ser capaz de especular acerca del futuro, y además, adoro poder equivocarme. Estoy al tanto de mi condición imperfecta y sumamente dependiente, y ello me permite avanzar tanto descendente como ascendentemente.
Estoy tan contenta con mi naturaleza que de hecho pienso que Dios me envidia. Pienso que entró en la Historia de la Humanidad porque se aburría en su máxima y perfecta simplicidad y atemporalidad. Pienso que descendió porque, harto y aburrido, quería experimentar por sí mismo, quería conocer el dolor y el amor. Quería saborear la condición mortal, tan aterradora como enriquecedora.
Ah, es lo que tienen la presciencia y la infalibilidad divina... Haberlo pensado antes :P
Dios es eterno e inmutable. Bah. Yo soy un ente sujeto al cambio y a la temporalidad y puedo decir que me alegro por ello todos los días.
Me encanta ser un sujeto receptivo, afectado por múltiples pasiones, y que a la vez, es capaz de reaccionar ante ellas de una u otra manera. Me gusta fantasear sobre lo que puede pasar y aún más sobre aquello que no puede pasar. Doy gracias por ser capaz de especular acerca del futuro, y además, adoro poder equivocarme. Estoy al tanto de mi condición imperfecta y sumamente dependiente, y ello me permite avanzar tanto descendente como ascendentemente.
Estoy tan contenta con mi naturaleza que de hecho pienso que Dios me envidia. Pienso que entró en la Historia de la Humanidad porque se aburría en su máxima y perfecta simplicidad y atemporalidad. Pienso que descendió porque, harto y aburrido, quería experimentar por sí mismo, quería conocer el dolor y el amor. Quería saborear la condición mortal, tan aterradora como enriquecedora.
Ah, es lo que tienen la presciencia y la infalibilidad divina... Haberlo pensado antes :P
jueves, 28 de mayo de 2009
como si importase...
Bien podría estar dormida, pues la mayoría del tiempo apenas siento...
Aún así, no tengo claro qué es un sueño. Si decimos que cuando soñamos no tenemos plena autoconciencia (y por tanto, no somos, al menos respecto a nosotros mismos), estoy soñando. Si decimos que no realizamos procesos racionales, estoy soñando. Si tenemos una vaga conciencia de que el mundo se nos presenta absurdo en extremo y todo, incluidas nuestras acciones, se nos muestra fuera de control, ESTOY SOÑANDO.
Y si es verdad que esto es un sueño, lo estoy desperdiciando al tomármelo en serio. Y si es verdad que es la vida, la estoy desperdiciando al tomármela en serio.
Aún así, no tengo claro qué es un sueño. Si decimos que cuando soñamos no tenemos plena autoconciencia (y por tanto, no somos, al menos respecto a nosotros mismos), estoy soñando. Si decimos que no realizamos procesos racionales, estoy soñando. Si tenemos una vaga conciencia de que el mundo se nos presenta absurdo en extremo y todo, incluidas nuestras acciones, se nos muestra fuera de control, ESTOY SOÑANDO.
Y si es verdad que esto es un sueño, lo estoy desperdiciando al tomármelo en serio. Y si es verdad que es la vida, la estoy desperdiciando al tomármela en serio.
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