Dios es simple. Bah. Yo soy una substancia compleja y me encanta.
Dios es eterno e inmutable. Bah. Yo soy un ente sujeto al cambio y a la temporalidad y puedo decir que me alegro por ello todos los días.
Me encanta ser un sujeto receptivo, afectado por múltiples pasiones, y que a la vez, es capaz de reaccionar ante ellas de una u otra manera. Me gusta fantasear sobre lo que puede pasar y aún más sobre aquello que no puede pasar. Doy gracias por ser capaz de especular acerca del futuro, y además, adoro poder equivocarme. Estoy al tanto de mi condición imperfecta y sumamente dependiente, y ello me permite avanzar tanto descendente como ascendentemente.
Estoy tan contenta con mi naturaleza que de hecho pienso que Dios me envidia. Pienso que entró en la Historia de la Humanidad porque se aburría en su máxima y perfecta simplicidad y atemporalidad. Pienso que descendió porque, harto y aburrido, quería experimentar por sí mismo, quería conocer el dolor y el amor. Quería saborear la condición mortal, tan aterradora como enriquecedora.
Ah, es lo que tienen la presciencia y la infalibilidad divina... Haberlo pensado antes :P